lessphp fatal error: load error: failed to find /usr/home/dentistazaragoza/www/web/wp-content/themes/theme43569/style.less ¿HIALURÓNICO EN LA RODILLA?

Con el ácido hialurónico logramos que los cartílagos de las rodillas, recuperen esa pequeña capa de protección del líquido sinovial que se ha ido perdiendo debido a la artrosis y que causa dolor y hace muy susceptible a nuestra rodilla.

Se ha comprobado que las inyecciones de ácido hialurónico en la rodilla o cualquier otra articulación se traducen en un aumento considerable de la protección de la zona, haciéndola mucho más resistente al roce y al desgaste, mejorando así las sensaciones y aliviando el dolor articular del paciente.

¿Merece realmente la pena este tratamiento?
Sin duda alguna, es un tratamiento que además de efectivo, es muy polivalente y son muchas las zonas del cuerpo y los males que podemos tratar con ácido hialurónico.
Estos tratamientos, ofrecen cada vez más alternativas, son menos invasivos, y los pacientes tienen un grado muy alto de satisfacción.

¿Es eficaz el ácido hialurónico para la artrosis?
En una articulación sana, el ácido hialurónico es un componente principal del líquido sinovial, que actúa tanto de lubricante como de amortiguador, por ejemplo, al correr o saltar. Sin embargo, en las articulaciones con artrosis se observa una reducción de la cantidad y de la calidad del ácido hialurónico. En cantidad, se reduce su concentración en el líquido sinovial. En calidad, se reduce el tamaño de moléculas que lo forman.

El ácido hialurónico se utiliza desde hace más de 30 años en oftalmología –por ejemplo, en intervenciones de cataratas o trasplantes de córnea-. Se utiliza también en dermatología y medicina estética –por ejemplo, para tratar cicatrices del acné o para disimular arrugas de la cara.

¿Cómo se administra?
El tratamiento suele consistir en tres inyecciones que se administran con una semana de diferencia, aunque algunos médicos recetan dos y otros llegan hasta cinco.
La primera vez puede sorprender la sensación de la aguja en la rodilla, pero no es más molesta que el pinchazo de un análisis de sangre. Sus efectos no son inmediatos. Los beneficios empiezan a notarse aproximadamente un mes después de la primera inyección y duran unos seis meses. Al final de este periodo, si médico y paciente consideran que el resultado ha sido bueno, se puede repetir el tratamiento.

Mejora la lubricación de la articulación y la capacidad de amortiguación, pero conviene recordar que no es un sustituto sino un complemento de otros tratamientos y recomendaciones.